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"Al manga le quedan dos años"
Por Ackman
El otro día estábamos unos amigos y yo hablando con el tendero de
nuestro pueblo sobre el futuro del manga y del cómic en particular. Se dijeron cosas como
que el cómic no durará ni 10 años porque no hay un relevo generacional que compre
cómics.
Y pensé que lo mejor que podía hacer era plasmar mi opinión para el artículo que me
toca mes a mes en el mangaes (rima y todo, fíjate).
Bueno, no os voy a negar que yo también tengo una opinión similar a la que se dio en ese
improvisado debate, pero también creo que hay cosas que se pueden hacer para que esto no
suceda.
Por un lado tenemos las campañas de publicidad. Fijaros en que las cosas que han tenido
una publicidad decente se han vendido muchísimo más. El ajedrez de Dragon Ball, por
ejemplo, seguro que se ha vendido más que la colección en video de Heidi (que existe), o
las cintas de Dragon Ball GT segurísimo que se habrán vendido más que Lope de Aguirre,
que es un cómic de un autor catalán algo sui generis. ¿Qué quiero decir con esto?,
pues que la publicidad hace que las cosas entren en los hogares y que los niños se
enteren de la existencia de un determinado producto y que toquen las narices a sus padres
hasta que estos se lo acaben comprando para no tener que escuchar al pesado de su hijo.
Si, tal y como se decía antes, no hay un relevo generacional, se podría forzar la
situación y que los que en potencia tienen que relevarnos, se enteren con más facilidad
que nosotros de la existencia de las cosas.
Muchas veces habremos oído la frase que da título a este artículo. Lo curioso es que
SIEMPRE quedan dos años (esto me recuerda a una anécdota que sufrí en Zaragoza, pero no
viene a cuento).
¿No podríamos hacer que esa frase fuera una coña entre nosotros en lugar de que pueda
convertirse en realidad algún día (dentro de dos años, seguramente ^_^). Creo que los
aficionados que ya estamos muy metidos en este mundillo podríamos, desde nuestra humilde
posición, hacer lo imposible para promocionar el manga y el cómic en general.
Exposiciones, pases de videos, Salones, conferencias, lo que esté a nuestro alcance con
tal de mostrar a la gente que el manga no sólo se reduce al sexo y la violencia que dicen
las Asociaciones de Padres. Eso no quita que haya animes con esos ingredientes, pero
tampoco es para decir que todo se reduce a ello. No es justo y lo peor es que lo dicen sin
conocimiento de causa.
Así que, simplemente con el esfuerzo de los que ya estamos aquí dentro podríamos
avanzar mucho dentro de esta misión que parece que estamos obligados a llevar a cabo.
Asociaciones como Tomodachi, Adam, Tamashi y demás son, a priori, las encargadas
"oficiales" de que la frase de allí arriba no sea una realidad.
Depende de ellas, pero no sólo de ellas, puesto que un grupo de amigos, aunque no esté
legalizado, pero si bien organizado, puede hacer algo por el bien de su afición. Eso si,
una organización legalizada se toma más en serio que unos frikis que van por ahí
haciendo de eso, frikis. Está claro que esos son algunas de las posibilidades de que
nuestra afición no sea temporal, una moda, un pasatiempo de una temporada, para llegar a
asentarse con fuerza y garantías de continuidad en nuestro país. Pero hay más ideas que
se pueden llevar a cabo con la misma intención. Por ejemplo, yo estoy a favor de que
repongan Dragon Ball 200 veces más si hace falta, ya que los aspirantes a frikis,
todavía no la han visto y mientras unos ven Dragon Ball por primera vez, a lo mejor una
cadena se anima y trae el anime que yo tanto deseaba (aunque lo emita a un horario
criminal). Así que Dragon Ball, Marmalade Boy y Slayers que sean emitidos a menudo para
captar a gente, que empiece con eso y luego le entre curiosidad por ver más allá de esas
series. Sino, empezad a haceros amigos del Previews, de hacer pedidos a Japón, de estar
en un círculo más reducido de gente (si eso es posible) que comparta tus gustos, empezad
a aprenderos los silabarios y a oir hablar de Planeta sólo cuando os compréis una
enciclopedia. Todo (o casi todo) depende de nosotros. Lo mejor sería no desaprovecharlo. |